lunes, 17 de enero de 2022

#17 Vermeer (Wisława Szymborska, Trad. Abel Murcia)

Este es uno de mis poemas favoritos de una de mis poetas favoritas sobre uno de mis pintores favoritos. Tenía este poema en mente cuando fui al Rijksmuseum hace unos años. El Rijks está lleno de tesoros, pero me paseé por él como si hubiera un tesoro más valioso que cualquiera de las obras, como si en el hubiera un punto de apoyo del universo, como si el mundo pudiera salirse de órbita si algo le pasara. Y todo por un poemita de cinco versos de la Szymborska.





VERMEER


Mientras esa mujer del Rijksmuseum
con esa calma y concentración pintadas
siga vertiendo leche de la jarra al cuenco
no merecerá el Mundo
el fin del mundo.

domingo, 16 de enero de 2022

#16 A Blessing (James Wright)

James Wright era de esos poetas de vida durísima. Obsesionado con la poesía, un matrimonio fallido, rodeado de ese ambiente bohemio-decadente-artístico de las películas, drogas, alcohol, pensamientos suicidas. En su poesía, por otro lado, hay una transparencia que pareciera que viniera de la menos turbia de las fuentes. Por ahí leí que él decía que la poesía que lo movía era aquella que lidiaba con ese infierno que somos. Puede que él luchara con miles de demonios en su vida, pero en su poesía yo siempre veo redención. Los dos últimos versos de este poema, por ejemplo, son la mejor descripción de la alegría en la literatura. A veces se me vienen a la cabeza y casi rompo en flor del gozo de que existan. 

(via)

A BLESSING

Just off the highway to Rochester, Minnesota,
Twilight bounds softly forth on the grass.
And the eyes of those two Indian ponies
Darken with kindness.
They have come gladly out of the willows
To welcome my friend and me.
We step over the barbed wire into the pasture
Where they have been grazing all day, alone.
They ripple tensely, they can hardly contain their happiness   
That we have come.
They bow shyly as wet swans. They love each other.
There is no loneliness like theirs.   
At home once more,
They begin munching the young tufts of spring in the darkness.   
I would like to hold the slenderer one in my arms,
For she has walked over to me   
And nuzzled my left hand.   
She is black and white,
Her mane falls wild on her forehead,
And the light breeze moves me to caress her long ear
That is delicate as the skin over a girl’s wrist.
Suddenly I realize
That if I stepped out of my body I would break
Into blossom.

sábado, 15 de enero de 2022

#15 Árbol genealógico (Rosa Berbel)

Siempre me da una cierta tristeza cuando escucho a alguien decir que no quiere tener hijos. Que el planeta, que qué lío, que hay otros proyectos por delante. Como si esos proyectos personales fueran comparables con un hijo, como si no vieran en absoluto el valor de la maternidad. Y en verdad, la maternidad ha perdido su lustre en nuestra cultura y todos sufrimos con esa pérdida. Podría escribir un artículo sobre esto, pero qué bien lo dice Rosa Berbel en este poema. Recuerdo que la primera vez que lo leí pensé en esa idea de que la literatura no está para dar sermones, que la verdad ha de lucir en el poema mismo, en la encarnación de las ideas. Si no para una defensa de la maternidad, al menos para una lamentación de lo que estamos perdiendo, no se me ocurre mejor artículo de opinión que este poema. 




ÁRBOL GENEALÓGICO


Durante tantos años esas manos

alimentaron hijos,

construyeron ciudades

en civilizaciones olvidadas, 

acariciaron cuerpos infelices. 

Durante tantos años escogieron 

meticulosamente, 

la ropa de los otros. 

Cultivaron la tierra, 

sustentaron desnudas columnas y familias.


Durante tantos años esas manos

marcaron el camino que volvía a la casa,

o inventaron la casa cuando fue necesario

en medio del camino.

Durante tantos años sujetaron

con férrea disciplina

el peso muerto del amor,

y dentro el de la historia,

y dentro el de la guerra,

y dentro el de la vida moviéndose 

tan rápido,

y más aún nosotros, tranquilos 

y apacibles.


Pero ya están cansadas. Y nosotros 

caemos sin consuelo,

abajo, muy abajo,

y más deprisa, 

cada vez 

más deprisa.

viernes, 14 de enero de 2022

#14 Solitude (Irvin W. Underhill)

De un poemario titulado Daddy's Love (1916), la diferencia entre "loneliness" y "solitude". ¿No dan ganas de leerlo una y otra vez, de aprendérselo de memoria? El ritmo y la rima son uno de los grandes placeres de la poesía. Uno que a los niños, por ejemplo, les encanta. Hace unos meses estuve en un recital de poesía con unos niños que se habían aprendido algún poema de memoria. ¡Había que verles las sonrisas! Ojalá más rimas aprendidas de memoria en la educación de los niños: son tesoros para toda la vida.

***

SOLITUDE

Oh, solitude, where is the sting,
    That men ascribe to thee?
Where is the terror in thy mien?
    I look, but cannot see.

Where hidest thou, that loneliness
    The world pretends to fear?
While lying on thy loving breast
    I find my sweetest cheer.

They do not understand thee, no,
    They are but knaves or fools,
Or else they must discern in thee
    Dame Nature’s queen of schools.

For in thy care, with naught but books,
    The bards and saints of old,
Become my friends and to mine ear
    Their mystic truths unfold.

When problems and perplexities
    Of life becloud my mind,
I know in thee, oh, solitude,
    The answer I can find.

When grief and sorrow crowd my heart
    To breaking, with their fears
Within thy arms, oh, solitude,
    I find relief in tears.

And when I weary of the world’s
    Deceits and cares and strife,
I find in thee sweet rest and peace
    And vigorous new life.

My garden never is complete
    Without a blooming rose,
Nor is my life, oh, solitude,
    Without thy sweet repose.

jueves, 13 de enero de 2022

#13 Biblioteca (Enrique García-Máiquez)

Bendito el día en que cayó en mis manos un librito titulado Lo que ha llovido. Estoy casi segura de que fue en el 2010, quizá 2009. Me emocionó y deslumbró y de alguna manera cambió mi vida, pues fue así fue como llegué a "Rayos y Truenos", el blog de Enrique García-Máiquez, y por tanto a su estupendo dietario, su crítica literaria, su buen humor y, sobre todo, a su poesía. Gracias a ese blog he descubierto otras muchas cosas y, aún más, muchas personas que ahora son parte de este vecindario mío en esta tierra del internet. Esta antología tiene una deuda impagable con E.G-M porque durante años he ido tirando de los hilos de sus artículos, y muchísimas de mis dichas lectoras tienen su origen en algún artículo o entrada de su blog. Espero que no sea indiscreción, pero una vez logré sacarle, en un comentario del blog, una lista de los autores que había mencionado en una conferencia. Fue hace más de diez años ya, así que hoy habría otros nombres, pero aún tengo la nota como un punto de referencia. Ahora que la he vuelto a leer, me doy cuenta de los muchos que me faltan por leer, pero qué bien, porque me lo he pasado estupendamente todos estos años, así que ¡que siga la fiesta!

Mencioné a Jorge Luis Borges, José Miguel Ibáñez-Langlois, Eugenio Montejo, Wislawa Szymborska, Adam Zagajewski, Philip Larkin, Fernando Pessoa, Wallace Stevens, William Shakespeare, Víctor Botas, Ángel González, José Jiménez Lozano, José Antonio Muñoz Rojas, Mario Quintana, T. S. Eliot, Andrés Trapiello, Ramón Gaya, Luis Pimentel, Rafael Sánchez Mazas, Leopoldo Panero, Mario Míguez, Juan Peña, Blanco Garza, Antonio Moreno, G. K. Chesterton, A. de Cuenca, José Luis García Martín, Abelardo Linares, Francisco Bejarano, Luis Cernuda, Francisco Brines, Juan Gil-Albert, Pablo García Baena, Antonio Machado, JRJ, Rubén Darío, Manuel Machado, quizá Unamuno. Fernando Ortíz, Eugenio d’Ors, Miguel d’Ors, Javier Salvago, Manuel Machado, Rafael Alberti, Felipe Benítez Reyes, Pedro Sevilla, José Mateos, Nicolás Gómez Dávila, Julio Martínez Mesanza, Jon Juaristi, Eloy Sánchez Rosillo, José Luis Piquero, Javier Almuzara, Homero, Gustavo Adolfo Bécquer, Antonio Machado, Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco, José Antonio González Iglesias. S. J. Lec, Carlos Marzal, Vicente Gallego, Antonio Cabrera, Francisco Brines, Álvaro García, Ramón Gaya, Guillermo Carnero, Roger Wolfe, Karmelo Iribarren, José María Fonollosa, Carmen Jodrá, Carlos Martínez Aguirre, Fernando López de Artieta, Álvaro Tato, Luis Muñoz, Pablo García Casado, Abraham Gragera, Carlos Pardo, Juan Antonio Bernier, Fruela Fernández, Elena Medel, Miguel García Posada, Joaquim Manuel Magalhães, Enrique Baltanás, Josep-Maria Rodríguez, José Cereijo, Andrés Neuman, Gabriel Insausti, Abel Feu, Jesús Beades, Alejandro Martín, Jaime García-Máiquez, Miguel d’Ors, Carmelo Guillén Acosta, José Julio Cabanillas, Amalia Bautista, Rocío Arana y Emilio Quintana, entre otros. 

El poema de hoy es un soneto que también quisiera vivir yo. Vivir para estar a la altura de mis influencias. 

(Rialp)


BIBLIOTECA

NO hablaré de los libros que he leído 
porque ellos se defienden mejor solos 
y hay tantos que leer y, sobre todo, 
yo aspiro a mucho más: a traducirlos.

Que cuando alguien se cruce en mi camino,
si los conoce, piense: "Reconozco
en su vivir a tal autor o al otro";
y que quien, tras haberme conocido,

los lea, caiga: "¡Ah, por esto era!"
Porque la sangre con la letra entra,
haré los libros carne de mi carne.

Don Quijote tradujo así Amadís.
Yo a la literatura la he de oír
en este idioma mío de ser Máiquez.

miércoles, 12 de enero de 2022

#12 Face It (Ryan Wilson)

Ryan Wilson es un gran poeta, de esos que además de venerar la tradición, la conocen al derecho y al revés, tiene memorizados poemas en diferentes idiomas, ha traducido a Horacio y tiene un dominio de la forma impecable. Sabe lo que es un "bref double" (a mí no me pregunten) y al parecer ha escrito uno de los pocos en inglés (sin que parezca un experimento). Es el que traigo hoy a este jardín. A mí el poema me gustaba mucho sin saber que era tal forma, pero ahí queda el dato para los curiosos. 

Wilson es el autor, además, de uno de mis ensayos favoritos sobre poesía y de la más maravillosa descripción del proceso de escribir un poema:

"What’s it like? It’s like sneaking into the king’s forest at dark and cutting down a giant Sequoia with a rusty pocket knife, then living inside the tree-trunk and whittling the tree down into tiny figurines shaped like horses. Once the whole tree has been whittled, I set the figurines down beside me in the grass so that I can worry over them and pet them and sandpaper them smooth until one of the wooden horses stands up on its own rickety little legs, whinnies, and trots off. Then I burn the other figurines to keep warm until I find a new tree." (via)

 

(amazon)

FACE IT


A silence, bodied like wing-beaten air,

Perturbs your face sometimes when parties end

And, half-drunk, you stand looking at some star

That flickers like a coin wished down a well,

Or when you hear a voice behind you whisper

Your name, and turn around, and no one’s there.

You’re in it then, once more, the stranger’s house

Perched in the mountain woods, the rot-sweet smell

Of Fall, the maples’ millions, tongues of fire, 

And there, whirl harrowing the gap, squint-far,

That unidentified fleck, approaching and

Receding at once, rapt in the wind’s spell

Pulse, throb, winged dark that haunts the clean light’s glare—

That thing that you’re becoming, that you are. 

martes, 11 de enero de 2022

#11 Oda a los calcetines (Pablo Neruda)

 Yo conocía al Neruda de los sonetos de amor y la canción desesperada, por allá, por los tiempos del colegio, y desde entonces lo tenía prácticamente olvidado. Apenas hace poco, leyendo la antología de Neruda de José Miguel Ibáñez Langlois, descubrí las odas. ¡Y qué maravilla! ¡Qué delicia! ¡Qué alegrías me trajeron! 

A a esta antología traigo una de las odas, ideal para estos tiempos ya post-navideños, pero aún fríos en el norte. Yo que antes pensaba que lo de regalar calcetines era el ejemplo emblemático de un regalo aburrido, estoy en una etapa en la que me parecen el regalo ideal. ¡Y si son tejidos por alguien que te quiere...!

(h/t!!)


ODA A LOS CALCETINES

Me trajo Mara Mori
un par de calcetines,
que tejió con sus manos de pastora,
dos calcetines suaves como liebres.
En ellos metí los pies
como en dos estuches
tejidos con hebras del
crepúsculo y pellejos de ovejas.

Violentos calcetines,
mis pies fueron dos pescados de lana,
dos largos tiburones
de azul ultramarino
atravesados por una trenza de oro,
dos gigantescos mirlos,
dos cañones;
mis pies fueron honrados de este modo
por estos celestiales calcetines.

Eran tan hermosos que por primera vez
mis pies me parecieron inaceptables,
como dos decrépitos bomberos,
bomberos indignos de aquel fuego bordado,
de aquellos luminosos calcetines.

Sin embargo, resistí la tentación
aguda de guardarlos como los colegiales
preservan las luciénagas,
como los eruditos coleccionan
documentos sagrados,
resistí el impulso furioso de ponerlas
en una jaula de oro y darles cada
día alpiste y pulpa de melón rosado.

Como descubridores que en la selva
entregan el rarísimo venado verde
al asador y se lo comen con remordimiento,
estiré los pies y me enfundé
los bellos calcetines, y luego los zapatos.
Y es esta la moral de mi Oda:
Dos veces es belleza la belleza,
y lo que es bueno es doblemente bueno,
cuando se trata de dos calcetines
de lana en el invierno.